La Real Academia Española define noticia como: “Contenido de una
comunicación antes desconocida”.
Cada medio gráfico, cada programa en televisión o de radio, cada
influenciador en internet y/o redes sociales, se va a ocupar de cierto tipo de
información desconocida hasta el momento. Cada medio construye su estilo en
función de ocuparse de ciertos temas y además asienta sus bases comunicativas
sobre las estructuras de ciertos géneros ya que ya circulan socialmente.
Algunos se ocuparán de
la vida cotidiana, otros de política y economía, otros de moda, otros de
espectáculos, otros del negocio inmobiliario, otros de la vida infantil, otros
de los adolescentes.
Por otra parte, cada medio va a elegir cuáles de ese gran conjunto de noticias
de las que se ocupa son efectivamente noticia para sus públicos y cuáles no en
función del estilo que defina la relación entre el medio y su público.
De la definición de noticia previamente citada me interesa ahondar
ahora en el carácter “antes desconocido” de ese contenido. Porque es probable
que lo que tengamos para comunicar no sea noticia en ese sentido. Es posible
que no sea una nueva personalidad ni un nuevo político, ni una nueva compañía, ni un hecho antes desconocido.
¿Qué hacemos entonces?
Debemos ser capaces de generar esa novedad, ese hecho antes
desconocido que nosotros vamos a dar a conocer.
En este punto, no nos referimos en absoluto a plantear cuestiones
alejadas de la realidad. Ese camino es complicado: los medios tienen como misión contar la realidad, no ficciones.
Entonces, cuando decimos generar esa novedad, ese hecho no conocido
hasta ahora, queremos decir encontrar en el
personaje/político/compañía/proyecto/vida cotidiana, aquello que pueda ser noticia. Y en eso nuevo que podamos encontrar, haremos girar nuestro relato.