De telegrama a crónica

El día 24 de marzo de 1977, equivocadamente he tomado el tren 8.21 en vez de 7.2.

Cuando llegue al final del recorrido, vi unos hombres siniestros contando estampillas. En el momento menos pensado,los hombres me raptaron y después de eso no se qué me paso, ya que me drogaron.

Al despertar sentí mucho dolor en la espalda y en el brazo, como si alguien me hubiera golpeado. No recuerdo muy bien como era aquel lugar en el que estaba, pero puedo decir que se trataba de un cuarto con dos ventanas y una luz blanca que colgaba del techo.

En un momento uno de los hombres abrió la puerta y me trajo comida. Vestía un uniforme verde oscuro. Entonces lo supe: Unos militares me habían secuestrado. 

No creo que esto pueda llegar a leerlo alguien, ya que probablemente voy a estar muerto para entonces. No creo sobrevivir un minuto mas acá, ya que me tratan como un animal, y le piden a mi familia dinero a cambio de devolverme. No tengo esperanzas de que me devuelvan con mi familia. Muchas familias han hecho lo que la mía esta haciendo, y jamas le devuelven a sus hijos.

Pero como dicen lo único que se pierde es esperanza, tengo esperanza a sobrevivir de este martirio, esperanza a no estar muerto en unas semanas y mas que todo esperanza a ver de vuelta a mi querida familia...